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Ciudades accesibles: un reto para la Smart City

Las ciudades inteligentes o Smart City se caracterizan por utilizar la última tecnología al servicio de la innovación con el objetivo de ofrecer servicios más eficientes y eficaces a toda la población, independientemente de las singularidades y necesidades de cada persona.

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Entre las características básicas de una Smart City, hay que resaltar la obligatoriedad de que sean núcleos urbanos adaptados para toda la población y en todos los contextos, de ahí que se tengan que convertir en ciudades accesibles. Y para ello, se pueden servir perfectamente de las tecnologías más avanzadas, como la Inteligencia Artificial, el internet de las cosas, el Big Data o el blockchain.


Para cumplir con las exigencias de una Smart City totalmente integradora es necesario avanzar en tres ámbitos de la accesibilidad: física, digital y social, con el fin último de que la mejora en la calidad de vida afecte a toda la sociedad, y no solo a la que más privilegios o facilidades poseen.


Accesibilidad física

Uno de los principales objetivos de cualquier ciudad inteligente y, por extensión, de todo núcleo urbano que quiera realmente integrar a toda su población, es que carezca de barreras arquitectónicas. La existencia, aún constatable, de aceras con bordillos, escaleras imposibles de abordar y otros elementos que impiden el correcto desplazamiento de personas con discapacidad o movilidad reducida debe ser totalmente eliminada.


La utilización de tecnología que permita un diálogo del ciudadano con su entorno, para conocer el estado de una vía o de un elemento urbano puede ser la solución para las miles de personas que necesitan una silla de ruedas o ayuda para poder moverse por una calle. La instalación de sensores es un avance eficaz para posibilitar esta transformación digital. También para usos que ya se están extendiendo, como facilitar el transporte urbano, el aparcamiento o la eficiencia energética tanto pública como privada.


Accesibilidad digital

El acceso a las tecnologías es otro de los aspectos a tener en cuenta si de verdad se quiere crear una Smart City para toda la población. Las personas con diferentes discapacidades, así como los colectivos con dificultades para acceder a los dispositivos de última generación o mayores a quienes les ha afectado más aún la brecha tecnológica necesitan formación y, sobre todo, la posibilidad de que se beneficien de los servicios que se ofrecen en las ciudades inteligentes.


Por este motivo, la accesibilidad digital es otro de los retos a los que se deben enfrentar tanto las administraciones públicas como las empresas y quienes diseñan las tecnologías que se utilizan o se emplearán en el futuro, para que así llegue a toda la sociedad sin que haya distinciones.


Se trata, en definitiva, de adaptar tanto los servicios como las tecnologías que se utilizan para ponerlos en marcha. Así como de atender a las necesidades de las personas con dificultades para acceder a los dispositivos digitales, con el consiguiente diálogo y comunicación con estas personas.


Accesibilidad social

Los cambios en las sociedades actuales también tienen que tener sus consecuencias en las Smart City, que deben ser lo más permeables posible debido a que cada vez hay más modificaciones estructurales de los colectivos que habitan en ellos.


Para ello, es necesario incrementar los canales de comunicación y participación que den a conocer tanto las necesidades como las dificultades que surgen en estos cambios que se están produciendo. No se debe olvidar, en el desarrollo de la Smart City, que la globalización no debe alterar la idiosincrasia de cada territorio.Las ciudades inteligentes pueden apoyarse en la tecnología para incrementar su carácter inclusivo y encontrar la mejor forma de comunicación entre los diferentes agentes que intervienen en su buen funcionamiento.

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